El 20 de mayo de 1987 fui entrevistado por la Revista Internacional, que tenía como sede Praga, entonces capital de la hoy desaparecida Checoeslovaquia. La publicación se hacía en muchos idiomas, se distribuía a docenas de países en todos los continentes, y se indicaba que trataba de “Problemas de la Paz y del Socialismo”.
No está demás remarcar que mis
palabras fueron pronunciadas hace casi cuarenta años, cuando en el Perú se
vivía con la presencia del terrorismo, utilizando lenguaje propio de esa época
y para una publicación cuya mayoría de lectores pertenecían o eran
simpatizantes “de los partidos comunistas y obreros” en todo el mundo.
SITUACIÓN
POLÍTICA HACE 40 AÑOS
Veamos qué pasaba en mayo de
1987, para tener un panorama de la situación política peruana cuando hice esas
declaraciones. El líder del Partido Aprista Peruano, APRA, Alan García era el
presidente del Perú. Dos años antes le había ganado las elecciones, con más del
50% de los votos válidos, a Alfonso Barrantes Lingán líder de Izquierda Unida,
IU, y en esos momentos alcalde de Lima. El APRA tenía mayoría en el Senado y en
la Cámara de Diputados. Después de una especie de “tregua” de unos 22 meses, la
Confederación General de Trabajadores del Perú, CGTP, ese mes de mayo decretó
el primer paro nacional desde que se había iniciado el gobierno aprista. Poco
antes hubo un paro policial…
Por otro lado, meses antes, la
intervención de García en las elecciones municipales en Lima realizadas en
noviembre de 1986, haciendo campaña por el candidato aprista Jorge del
Castillo, había logrado la derrota por estrecho margen de Barrantes que iba por
la reelección. El escrutinio fue lentísimo, hubo muchas impugnaciones de parte
de IU y el Partido Popular Cristiano, PPC, lo que ocasionó que Del Castillo
recién asumiera el cargo el 21 de enero, tres semanas después de lo
establecido. El margen de votos entre Del Castillo y Barrantes fue muy
estrecho.
En esos momentos, la derecha representada
por Acción Popular, AP, del expresidente Fernando Belaunde Terry y el PPC estaban
totalmente disminuidos. IU atravesaba problemas internos que culminaron al
final de ese mes con la renuncia de Barrantes a la presidencia del frente. Yo
era secretario general del Partido Socialista Revolucionario, PSR, integrante
de Izquierda Unida, IU, y poco antes había tenido una conversación con
Barrantes en la que me dio a entender que si IU quería ser gobierno debía deshacerse
de sectores ultraizquierdistas (Ver crónica “Propuesta a Barrantes que no pude concretar” del 21 de octubre de 2016).
Pero el terrorismo era lo que
principalmente estaba presente en la vida del país. Resultaba una permanente intimidación
sangrienta que sufrió el Perú desde 1980 hasta los primeros años de la década
del noventa y que marcó la vida de millones de peruanos que tuvimos que
soportarlo. En mayo de 1987, los atentados de Sendero Luminoso continuaban,
causando en varios de los casos apagones en varias ciudades del país, incluida
la capital. Muchos recordábamos como nos sentimos aliviados al iniciarse el mes
de enero sin ningún atentado que causara un apagón como en años nuevos
anteriores y cómo, el 15 de enero de 1987, hubo uno muy potente que por varias
horas dejó en la oscuridad a varias ciudades del país y a Lima, donde además hubo
ataques en dos fábricas grandes que sufrieron incendios y contra varios locales
de agencias bancarias, una estación de televisión y el Instituto Nacional
Penitenciario (Ver
crónica “Años nuevos a oscuras” del 30 de
diciembre de 2022).
A PUNTO
DE INICIARSE CAIDA DE EUROPA ORIENTAL
En el plano internacional,
Mijail Gorbachov, aunque todavía no había sido elegido jefe de estado de la
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, era desde el año anterior
secretario general del Partido Comunista de la URSS y se esperaba que el cambio
generacional en la dirigencia soviética trajera nuevos aires para esa potencia
mundial.
Nadie imaginaba que la “guerra
fría” iniciada a fines de los años cuarenta estaba en su último tramo, ya que el
mundo cambiaría con el ascenso de Gorbachov al poder y el bloque de los
llamados países socialistas desaparecería en los siguientes cuatro o cinco años,
en algunos casos sangrientamente (Ver crónica "Vi a Ceausescu un mes antes que fuera fusilado” del 23 de marzo de 2016).
DECLARACIONES
SOBRE TERRORISMO
Esa era la situación política
cuando me invitaron a declarar para Revista Internacional. Aunque en la
conversación previa me enteré de que la revista tenía casi 30 años de
existencia, ni mi entrevistador ni yo podíamos suponer que la publicación desaparecería
en sólo tres o cuatro años…
Las primeras preguntas fueron con relación al
nacimiento del PSR en 1976 y nuestra participación en IU, frente electoral que
el año anterior había logrado una importante votación en todo el Perú para las
elecciones de alcaldes provinciales y distritales, reafirmándose como segunda
fuerza electoral del país. En esos momentos se consideraba que una candidatura de
Barrantes en 1990 tenía la primera opción para ganar las elecciones,
considerando el desgaste ya iniciado del APRA en el gobierno y la disminución electoral
de AP y el PPC.
Pero la entrevista se centró luego básicamente sobre
el terrorismo, fenómeno que en esos años se asociaba al nombre del Perú. Me
preguntaron cuál era nuestra actitud frente a las acciones de Sendero Luminoso.
Mi respuesta fue la siguiente:
“…No es para nosotros a través de acciones
terroristas como se puede avanzar hacia la liberación de nuestro país. No
tenemos nada en común con Sendero Luminoso. Nos diferencia desde concepciones
ideológicas que los llevan a ellos, no sé si conscientemente, a trabajar por un
modelo similar al que en Kampuchea se quiso implantar en el pasado. Y el
desconocimiento de la importancia del movimiento popular, que los lleva a ellos
a enfrentarlo, o tratar de sobrepasar con acciones terroristas lo que solamente
se logra con la acumulación de fuerzas del pueblo. Sendero Luminoso considera a
todo el mundo como enemigo de sus acciones. Los miembros de esta organización
no encuentran ninguna diferencia entre lo que son efectivamente movimientos de
liberación en el mundo, lo que son procesos de construcción del socialismo o lo
que es política de la burguesía reaccionaria. Ellos perciben con bastante
ingenuidad según algunos, o bastante soberbia según otros, que sus posiciones
son el centro de lo que es una nueva posición revolucionaria en el mundo. Nos
parece que en la práctica sólo está ayudando al imperialismo”.
Y añadí “Sendero Luminoso viene dando
condiciones en el país que puede ayudar a la derecha derrotada electoralmente y
arrinconada políticamente a encontrar argumentos para una represión que vaya fundamentalmente
contra el sector democrático. Son alrededor de siete mil muertos lo que la
violencia ha creado en los últimos años en el país. Y condenando las masacres
que por parte de las fuerzas policiales o militares se han dado en el país, no
podemos desconocer el hecho de que gran parte de esos asesinatos son acciones
de Sendero Luminoso. La mayoría, si no la totalidad de los muertos de Sendero
Luminoso no tiene absolutamente nada que ver con lo que son los sectores
dominantes del país. Campesinos, obreros, incluso soldados y policías muertos
no han modificado en nada de las condiciones de dominación que existen en el
país. Esa masacre ha significado que hogares humildes se sigan enlutando en
nuestro país”.
PENSABA QUE BARRANTES SERÍA PRESIDENTE
Preguntaron después cuáles eran, en mi opinión,
las vías para normalizar la situación en el Perú. En mi respuesta estaba
implícita la posibilidad que ganáramos las elecciones tres años después, con el
liderazgo de Barrantes: “La izquierda no puede desconocer que tiene que
encontrar respuestas a una pacificación del país. Tras obtener una posición
significativa en las elecciones generales y municipales, Izquierda Unida puede
convertirse en el frente dominante en 1990. Un mínimo de responsabilidad obliga
desde ahora a que se plantee una salida para la situación de violencia que
existe en el país. Pensamos que hay por lo menos dos puntos en los cuales debe
basarse una política para pacificar el país”.
Añadí: “Primero, hay que dar solución a los
problemas económicos y sociales que originan las condiciones de pobreza más
extrema en varias zonas del país. De esta manera se podrá cortar de raíz las
causas por las que algunos grupos sociales alimentan a Sendero Luminoso. Pensamos
que es por la vía de la transformación y la priorización de las salidas
económicas a los problemas regionales donde se puede trabajar. Y no es
priorizando las soluciones de tipo militar o policial.
Pero hay un segundo punto
con relación al enfrentamiento de la violencia que tiene que ver con la
necesaria democratización de la vida del país. De lo que se trata es de que Izquierda
Unida logre ser la alternativa que finalmente derrote políticamente a Sendero
Luminoso y deje sin opción a agrupaciones de este tipo.
Y continúe: En el plano estratégico resulta
muy importante que el pueblo del Perú y de otros países de América Latina
reconozcan que es en formas nuevas de democracia donde se encuentra una gran
base de acumulación de fuerzas. La derecha que siempre levantó la democracia
como su propiedad y señalaba a la izquierda como antidemocrática, no es capaz
hoy día de soportar la fuerza que está surgiendo a partir de formaciones
democráticas que tienen su base en el pueblo. Me refiero a cosas tan
significativas en el caso peruano como las organizaciones de los pueblos
jóvenes, de las madres de familia en los mismos pueblos, los comités del vaso
de leche que pueden parecer algo muy extraño en otras latitudes, pero que en el
Perú es la organización de las propias madres de familia para garantizar que
cada niño pueda por lo menos tomar un vaso de leche al día. Mencionemos también
las rondas campesinas que son organizaciones de autodefensa contra el abuso
policial, contra los robos, pero también contra las acciones de Sendero Luminoso.
Es decir, en la medida en que la izquierda Unida sea capaz de potenciar estas
formas, en algunos casos embrionarias, de democracia directa y democracia que
surge de las propias bases populares, habremos ganado no solamente al fenómeno Sendero
Luminoso, sino definitivamente frente a la derecha del país”.
SE REQUERÍA DEMOCRATIZAR EL PERÚ
Se me preguntó luego qué sectores del país podrían
aportar decisivamente a la democratización del país. Mi respuesta fue:
“En este proceso,
evidentemente, le toca a la Izquierda Unida un papel fundamental También la
organización sindical, el campesinado y las masas en general son las que están
llamadas a concretar el esfuerzo que a nivel del movimiento político realice
Izquierda Unida. Hay una tradición en nuestro país de lucha muy intensa de las
mujeres. En los últimos años, las grandes huelgas mineras han sido acompañadas
en la totalidad de los casos por la presencia de las mujeres. Sea preparando
las ollas comunes, en algunos momentos, pero también en manifestaciones frente
a la represión policial. Y en algunos de los casos, participando con sus hijos
en marchas de cientos de kilómetros, marchas de protesta que culminan en la capital…”
Además, hablé sobre el papel de los militares
en la democratización que el Perú necesitaba: “Cabe recordar que en nuestro
partido al momento de la fundación había militares en situación de retiro.
Estos militares siguen en el partido. Uno de nuestros senadores, Jorge
Fernández Maldonado, no solamente ha sido militar durante 35 años, fue
comandante general del Ejército, es decir alcanzó el más alto rango. El presidente
del partido desde el momento de la formación de nuestra organización, el general
Leonidas Rodríguez, ha tenido también una experiencia desde soldado hasta
llegar a general. Esto nos permite tener una apreciación especial con relación
a la Fuerza Armada. Hace tiempo que en nuestro país debió dejarse de lado una
diferenciación entre aquellos que visten uniforme y los que no lo visten. Esto
a la larga ha servido para que la derecha se aproveche y, en determinados
momentos, haya tenido militares que gobernaron en su nombre en el país. Y en
determinados momentos también haya tenido la amenaza de un golpe militar para
poder controlar el gobierno civil. Sucede que la lucha de clases cruza también
las instituciones…”
Remarqué: “… si la izquierda peruana da por
sentado ya que la Fuerza Armada es parte del campo enemigo, no solamente está
entregando una institución importante del enemigo, sino que adicionalmente está
dejando de lado importantes contingentes que en momentos de opción final puede optar
por el campo popular”.
RECONOCIMIENTO AL GENERAL VELASCO
Y hablar de estos temas me permitió enfatizar nuestra opinión sobre lo que había vivido el país años atrás, remarcando: “Todos hoy día reconocen que el gobierno que históricamente ha sido el más significativo para el Perú ha sido el del general Velasco Alvarado, que fue un gobierno militar y que cumplió el rol que ningún gobierno civil había cumplido en el país. Realizó reformas importantes para liquidar a la oligarquía nacional, elevó considerablemente el papel del Estado en el sistema bancario y financiero y creó una serie de empresas productivas. En el terreno internacional no se limitó a avances de carácter puramente retórico, sino que abrió por primera vez en nuestro país relaciones con todos los países del mundo. A partir de esta experiencia, nos parece que sería totalmente erróneo no considerar que se dan en nuestro país condiciones especiales en relación con la participación del ejército en un esfuerzo de democratización y desarrollo nacional que puede encabezar la izquierda en el futuro”.
Evidentemente estas últimas palabras no tuvieron en cuenta que la posibilidad de un gobierno de Barrantes se esfumó cuando no fue posible, para muchos, mantener la unidad del frente a cambio de darle bastante más presencia en su dirección a sectores que no considerábamos que estaban dispuestos a jugarse por la democracia (Ver crónica “Cuando la unidad no fue posible” del 29 de enero de 2019). Mucho menos consideré en esa época que la derecha disminuida de entonces, tendría nuevos bríos en siguiente siglo.
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