Aunque en esos
momentos no tenía por qué ser consciente de ello, en la segunda mitad de los
años cincuenta, cuando trascurría mi adolescencia, me crucé en numerosas
oportunidades con personajes que años después serían considerados
representativos de una Lima que hoy ya no existe. Menciono tres que conocí en
las calles del centro de Lima. No salía especialmente a verlos. Simplemente los
veía por donde yo caminaba habitualmente. Me refiero al Cabo Nonone, a Pedro
Cordero y Velarde y a Bruno Roselli. Vi a Nonone muchas veces desde 1956, a
Cordero varias veces desde los primeros meses de 1958 y a Roselli algunas veces
desde 1959.
miércoles, 28 de marzo de 2018
jueves, 22 de febrero de 2018
ELECCIONES: CERCADOS POR EL TERROR (1990)
Era común que entrásemos cinco personas en el
Volkswagen que tenía más de trece años de uso, pero nunca nos imaginábamos que
alguno de los ocupantes llevara pistola. Sin embargo, a las 7 y 15 de la mañana
del 27 de marzo de 1990 los cinco ocupantes nos sentíamos incómodos en el auto.
Mis tres hijos por la presencia de un extraño a mi lado. El efectivo policial
vestido de civil -no recuerdo si Víctor o Ernesto que se turnarían en esos días
en darme seguridad- dándose cuenta que era absurdo participar de todos los
movimientos de un candidato, incluyendo traslado a colegios. Y yo muy
intranquilo de tener un hombre armado cerca de mis hijos, además de incómodo
por la privacidad perdida por lo menos hasta las elecciones generales del 8 de
abril.
jueves, 25 de enero de 2018
INCOMODIDADES POR CELO DE ANFITRIONES (1979 – 1987)
Aunque ya había estado algunas veces antes en países de Europa del
Este cuyos simpatizantes identificaban como “países socialistas” y sus
detractores como pertenecientes a la “órbita soviética” y tenía experiencia
sobre la jerarquización existente, fue cuando estuve en Moscú en el año 1987 que
la pude apreciar desde una perspectiva distinta: la del funcionario que busca
cómo aprovecharse de ella.
COSTA, SIERRA Y SELVA: VIAJES PELIGROSOS (1972-79)
Un gravísimo accidente con más de 50 personas fallecidas a pocos
kilómetros al norte de Lima, en el serpentín de Pasamayo, ocurrido al iniciarse
el año 2018, me hizo pensar que en el primer viaje que realicé pasé por esa
peligrosa ruta aunque no tengo ningún recuerdo quizá porque sólo tenía seis o
siete años y además viajé de noche. Es posible incluso que en mi niñez haya
pasado por esa zona en viajes familiares cortos a Chancay o Huaral. Del paso
que tengo recuerdo ocurrió en agosto de 1952 cuando viajé hasta Chiclayo con mi
padre que acompañaba a un grupo de jóvenes alumnos de la Gran Unidad Escolar
Tomás Marsano (Ver
crónica “Cuando las lecciones se reciben en casa” del 29 de octubre de 2012). Y a la ida y a la vuelta todos lanzaron
exclamaciones mezcladas con nerviosas risas mientras el ómnibus bordeaba más de
50 curvas a lo largo de sus 22 kilómetros de angosta pista de ida y vuelta al
borde de acantilados.
lunes, 18 de diciembre de 2017
VELASCO EN HOMBROS (1977)
Cuarenta años es poco tiempo para juzgar a un
presidente como el general Juan Velasco Alvarado, considerando que aún hoy su
nombre despierta entusiastas adhesiones o apasionadas condenas. El día de su
entierro, para satisfacción de muchos y asombro de todos, se produjo la más
amplia movilización ciudadana que se recuerde en Lima. Fui uno de los cientos de
miles que en esa ocasión salieron a las calles…
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