En el Centro de Convenciones
“Daniel Alcides Carrión” del Colegio Médico del Perú, la presentación de Walter
Chuquisengo Martínez, como expositor del tema “Nuevas fronteras en el tratamiento de la enfermedad de Alzhéimer”
motivó aplausos de quienes se preparaban a escucharlo. La mayoría de los
asistentes eran médicos y buena parte de ellos integrantes de la Promoción Julio A. Gastiaburu 1966
de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos que
con ésta y otras actividades académicas y sociales celebraban sus Bodas de Oro
de egresados. Walter destacado integrante de esa promoción, había
llegado la noche anterior desde Miami -donde ejerce su profesión hace décadas- para
pasar cinco días de celebraciones con sus condiscípulos con los que comenzó
estudios universitarios en 1959. Aunque conocer sobre Alzhéimer es importante, más aun en esta etapa de la vida, mi
presencia en la mañana del último 14 de setiembre tenía principalmente otro motivo:
saludar al amigo con quien comenzamos nuestros estudios secundarios en 1954.
viernes, 23 de septiembre de 2016
viernes, 26 de agosto de 2016
RETUVIERON EN AEROPUERTO A FUTURO CANCILLER (1977)
Era
el último día de octubre de 1977. Después de un complicado viaje desde Lima, la
noche anterior me había reencontrado con Rafael Roncagliolo y el general Arturo
Valdés en Lund, pequeña ciudad al sur de Suecia (Ver crónica “Llegué a Lund en avión, bus, barco, tren y auto” del 20 de
enero de 2013). Ellos llegaron desde
México donde vivían exiliados al igual que el general Leonidas Rodríguez, con
quien nos encontraríamos al día siguiente cuando arribara a Estocolmo. Habíamos
dormido y tomado desayuno en casa de un matrimonio de académicos suecos que
habían vivido en el Perú y nos iríamos a Malmo en el auto de otro amigo sueco
para desde allí trasladarnos a Dinamarca. Al momento de dejar la casa, Arturo
un poco nervioso revisó sus bolsillos para comprobar que llevaba su pasaporte,
yo hice lo mismo y Rafo buscó el suyo y me lo mostró sonriendo: ¡Vi un
pasaporte mexicano!
jueves, 21 de julio de 2016
EL AVIÓN CON CABINA DE MADERA (1972)
Siempre había considerado sobria al mismo tiempo
que acogedora una habitación cuyas paredes estuvieran forradas en madera. Sin
embargo no me sentí muy cómodo en la mañana del lunes 7 de agosto de 1972, cuando
subí en Trujillo al avión cuatrimotor que nos llevaría a Piura. Viajaba con Ana
María mi esposa desde el viernes anterior y al ingresar comprobé que era el
avión de Faucett -hoy desaparecida, pero por esa época prestigiosa y antigua
línea aérea nacional y, en esos momentos, la única además- cuya cabina de
pasajeros estaba forrada en madera y en el que me había embarcado en varias oportunidades
antes.
CLANDESTINOS PERO EN TELEVISIÓN (1978)
Aunque consideraba que no había cambiado mucho mi
aspecto en los últimos 17 ó 18 días, no me sentía muy contento frente al espejo
a las siete de la mañana del sábado 10 de junio de 1978. En esos días de clandestinidad
me había dejado crecer el bigote y cambiado el peinado.
Debía afeitarme justamente cuando ya había dejado de ser una persona que
“se está dejando crecer bigote” para convertirme en una “con bigote”. Pero
además debía tratar que mi cabello quedara peinado hacia atrás como lo estuvo
durante casi 20 años y no intentara abrirse para mostrar la “raya” que había
lucido en las últimas semanas.
viernes, 24 de junio de 2016
CLANDESTINIDAD Y DEPORTACIÓN (1978)
Aunque desperté en la quinta o sexta distinta cama en las
tres últimas semanas, esta vez cuando miré por la ventana el ambiente me
resultaba familiar. Estaba en Residencial San Felipe, el conjunto de viviendas de
clase media más grande del país construido por iniciativa del presidente
Fernando Belaunde Terry e inaugurado en 1966 durante su gobierno. No tenía en
ese momento razón para calificarlo como “primer“ gobierno porque faltaban aun
dos años para que, contra la mayoría de los pronósticos, iniciara su segundo mandato.
De hecho para muchos resultaba inexplicable que para las elecciones de la
Asamblea Constituyente que se realizarían dos días después, Acción Popular, el
partido cuya jefatura y liderazgo indiscutible ejercía Belaunde, hubiese optado
por abstenerse de participar.
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