Retrocedo medio siglo hasta fines de octubre y las tres primeras semanas de noviembre de 1976. Y trato de reconstruir un día cualquiera de esa etapa. Pasadas las once de la noche dejaba en su casa a José María -Chema- Salcedo. Ambos integrábamos la flamante Dirección Nacional del Partido Socialista Revolucionario, PSR, que presidía el general Leonidas Rodríguez Figueroa. Esa dirigencia inicial había sido autoconvocada y nos habíamos impuesto la tarea de fundar el partido.
Aunque en ese momento no lo sabíamos, Leonidas,
Chema y yo seríamos los únicos integrantes de esa dirección nacional, DN, que
seríamos reelegidos en tres congresos partidarios, realizados en 1978, 1982 y
1986, y los tres renunciaríamos en 1991, “recuperando
nuestra independencia”, junto con la mayoría de los fundadores, figuras
públicas y dirigentes jóvenes del PSR.
En esos días todos estábamos dedicados, entre
otras labores, a la obtención de firmas que aparecerían en el manifiesto de
fundación. Creo que llegamos a tener más
de ciento veinte nombres. Todo los comprometidos sabían que en el texto
definitivo podían quedar o no sus nombres.
CELULAS PARTIDARIAS AUTOGENERADAS
Pero había otras tareas. Como Chema y yo
habíamos trabajado en SINAMOS, Sistema
nacional de Apoyo a la Movilización Social, en la DN acordamos que nosotros debíamos ubicar
a futuros militantes que estuviesen agrupados en pequeños núcleos en entidades
estatales, así como contactar con periodistas que habían sido despedidos en los
diarios a partir del mes de marzo y que se mantuvieran coordinando entre sí,
pero también que intentáramos encontrar algunos que aún conservaran sus puestos.
Como he relatado anteriormente, desde más o menos un
año antes de la fundación del partido se habían autogenerado diversos grupos
que básicamente intercambiaban opiniones entre sí en determinados centros
laborales y organizaciones sociales (Ver
crónica “Nace un nuevo partido” del 21 de noviembre de 2014).
Estaba claro que estas células se habían
comenzado a generar después del “relevo” en la presidencia de la república del
general Juan Velasco Alvarado por el general Francisco Morales Bermúdez, a
fines de agosto de 1975, e intensificado luego del pase al retiro de Rodríguez
Figueroa tres meses después.
Aunque posteriormente a la fundación todos los
núcleos de militancia partidaria se denominaron GAP, Grupo de Acción Política,
previamente al nacimiento del PSR cada uno era bastante distinto debido a la
principal actividad que realizaban. Veamos algunos ejemplos. Varios de los
grupos que apoyaban a las organizaciones campesinas, buscaban asesorar a
dirigentes identificados con la Reforma Agraria que había impulsado el gobierno
de Velasco, e identificar y combatir a sectores que buscaban cambiar a la
dirigencia para quitarle fuerza o para que tuviera una línea política
ultraizquierdista. Por su parte otros grupos fundamentalmente de jóvenes de
pueblos jóvenes buscaban cómo enfrentar con “pintas” al gobierno y células
vinculadas al aparato estatal intercambiaban ideas que podrían estar
posteriormente en un plan de gobierno. Lo que era común a todos estos grupos
era el apoyo a las reformas impulsadas por Velasco y su condena a las medidas
que estaba tomando el gobierno, llamado de la segunda fase, presidido por
Morales Bermúdez.
MILITANCIA ENCUENTRA A SU DIRIGENCIA
Recuerdo especialmente cuando José María y yo nos
reunimos con un grupo vinculado a la reforma de la educación. Alguno de sus
integrantes había contactado al general Arturo Valdés Palacio, a través de su
esposa, María Cavassa, porque tenía un grupo que quería hablar sobre “la
situación política del Perú”. Arturo había sido pasado al retiro cuatro meses
antes y era dirigente nacional del aun no existente PSR. Hizo saber al grupo
que íbamos a ir en su nombre Chema y yo. Luego de conocer a los siete u ocho de
sus integrantes, nos quedó claro que podían hacer muchos aportes en un futuro
plan de gobierno en un tema tan importante, pero independientemente de eso,
comprobamos que tenían muy buena información sobre los conflictos entre
sectores del propio gobierno. En la reunión con ese grupo pudimos encontrar por
lo menos a dos compañeros que un par de años después integrarían la primera
dirección nacional elegida en un congreso.
Aunque han pasado cincuenta años recuerdo
mucho ese encuentro, porque significó que un grupo de base encontró a su dirección
y una dirigencia nacional descubrió a sus militantes. Nos convocaron a una
antigua casa en el jirón Canta, en una calle intermedia entre la Vía Expresa y la
plaza Manco Cápac en La Victoria. Después de una muy buena reunión, nos
señalaron con claridad que ya les encontraban sentido a sus reuniones de varios
meses. Habían pensado que quizás no podían hacer nada, pero esa noche se habían
dado cuenta que no solamente se estaba pensando en lo mismo que ellos en varios
otros círculos, sino que existía ya el núcleo de una dirección a la cual desde
ese momento se sentían ligados y por tanto dispuestos a aportar con ideas y a
cumplir con tareas. Además, en los siguientes días nos pusieron en contacto con
dos o tres grupos similares que funcionaban en otras dependencias estatales,
uno de ellos vinculado al INRED, Instituto Nacional de
Recreación, Educación Física y Deportes.
PREPARÁNDOSE
PARA DIFUNDIR
Las reuniones con periodistas fueron más
operativas. Recuerdo varias en un departamento de la avenida Dos de Mayo en San
Isidro, en que participaron despedidos de los diarios La Prensa y Expreso.
Se trataba de tener preparadas las coordinaciones para mantener informado a los
colegas que aún seguían laborando en los medios de comunicación. También a
aquellos periodistas que trabajaban para la prensa extranjera. Se sabía que era
muy difícil, pero se podía encontrar la forma que algunas notas pudiera salir
publicadas. incluso se delineó con varios la posibilidad de hacer preguntas a
los funcionarios del régimen que condicionaran sus respuestas. Esto último lo
habíamos probado un par de meses antes, cuando Rafael Roncagliolo -Rafo- se
encontraba asilado en la embajada de México, pero en ningún diario se había
informado de este hecho. Se le preguntó al ministro del Interior, general Luis
Cisneros Vizquerra, si Roncagliolo tenía orden de detención y contestó que no
añadiendo que no sabía por qué se había asilado, aunque consideraba posible que
lo hubiese hecho porque “la
conciencia lo acusa”. En su respuesta quedó confirmado que Rafo estaba asilado.
Cuando dejaba a Chema en su casa, veníamos de tener un par de
reuniones del tipo que he descrito, un núcleo de potenciales militantes del
nuevo partido o con algunos periodistas que además de militantes cumplirían
importantes labores en la etapa inicial del PSR. O también después de haber participado
en alguna reunión de la DN.
ACTIVIDADES PARA ABRUMARSE
Hago un paréntesis personal. Sólo recordando cómo eran esos días me siento
abrumado. Me levantaba a las seis de la mañana, salíamos de nuestra casa con
Ana María, mi esposa, y los dos hijos que en ese momento teníamos a las siete y
cuarto, cerca de las ocho dejaba en su trabajo a Ana María y a mis hijos que la
empresa en que ella trabajaba trasladaba a su Centro de Educación Inicial en
que permanecerían hasta la hora de salida. Yo me iba a DESCO, la ONG donde
trabajaba y de donde algunas veces me “escapaba” para alguna reunión partidaria
corta. Salía a las cinco y media de la tarde, recogía a mi familia y nos regresábamos
a casa. Y de allí salía cerca de las siete de la noche para encontrarme con
Chema y participar de una o dos reuniones hasta pasadas las diez y media de la
noche. Recordando todo esto me siento cansado hoy, pero
comprendo que tengo 50 años más de lo que tenía cuando realizaba todas esas
actividades. Evidentemente no es lo mismo tener cincuenta años más o cincuenta años
menos…
FINALMENTE, MANIFIESTO PUBLICADO
El 18 o 19 de noviembre cerramos la
recolección de nombres y firmas y nos planteamos elaborar una lista de cincuenta
respaldando nuestro documento fundacional. Después de poner y sacar nombres
varias veces, en la lista final de quiénes apareceríamos como los fundadores
del PSR, se optó porque fueran sesenta los firmantes.
Se puso especial interés en que se vieran
reflejados distintos sectores: dirigentes campesinos, comuneros industriales,
dirigentes sindicales, dirigentes juveniles, periodistas, dirigentes gremiales
de médicos, dirigentes sociales de distintos departamentos del país. Había
algunos de menos de veinte años, pero también mayores de 70. También mujeres,
aunque no tantas como hubiéramos deseado.
Por cierto, considerando que en el inicio del
manifiesto se señalaba: “El reconocimiento de las trascendentes reformas
estructurales realizadas a partir del 3 de octubre de 1968, en el proceso que
condujo la Fuerza Armada, que han significado un profundo cambio en importantes
sectores de nuestra sociedad y en el desarrollo de las luchas de nuestro pueblo
por su definitiva liberación”, resultaba coherente que aparecieran entre
los firmantes cuatro militares retirados: los generales Rodrpiguez Figueroa y Valdés Palacio, el contralmirante Jorge Dellepiani y el capitán de navío Manuel Benza Chacón. Cuarenta días después de la publicación, los
cuatro serían deportados.
Los días previos a la aparición del manifiesto
fundacional del PSR fueron particularmente tensos, ya que después de haber
pagado por su publicación en el diario La Prensa, sus funcionarios
indicaron que no lo publicarían. Después de varias conversaciones con el
director del periódico, Luis Jaime Cisneros, se publicó seis días después de lo
que pensábamos inicialmente. Y desde allí comenzó un
intenso quehacer partidario en que recibimos todo tipo de ataques por parte de
voceros del gobierno, en especial el general Cisneros (Ver crónica “40 días intensos, 40años atrás” del 19 de noviembre de 2016).
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