viernes, 23 de agosto de 2013

IZQUIERDA UNIDA: TESTIMONIO DE PARTE (1980-1990)



Guillermo Herrera Montesinos, fue militante durante más de cincuenta años del Partido Comunista Peruano y miembro de su Comisión Política durante más de tres décadas. Si bien lo conocí desde mediados de los 70, desarrollamos una buena amistad en los 80 en los momentos de mayor auge de Izquierda Unida. Pero la amistad de ninguna manera nos hizo dejar de lado las discrepancias ideológicas que teníamos. Después de 1990 nos vimos sólo ocasionalmente. A inicios de 2001 me buscó para contarme que estaba escribiendo un libro sobre IU. Por esa razón, tuvimos varias conversaciones, tanto para expresarle mis puntos de vista como para tratar de episodios de IU de los que él no tenía precisión. Incluso me pidió darle un vistazo a la versión final. En julio de 2002 me invitó a ser uno de los que presentara el libro “Izquierda Unida y el Partido Comunista Peruano”, sabiendo que yo tenía posiciones distintas a las suyas. Un año después, el 9 de agosto de 2003, me sorprendió la noticia de su muerte. No me encontraba en Lima por lo que no pude asistir a su velorio. Al cumplirse este mes 10 años de su muerte, en recuerdo de su amistad, publico mis palabras en la presentación de su libro.

Estimados amigos:
 

Estoy haciendo un paréntesis en mi auto marginación de la actividad política desde hace más de 11 años por tratarse de un libro de Guillermo Herrera. Creo no equivocarme al señalar que entre las reuniones que dieron origen a la fundación de Izquierda Unida en 1980 hasta las que se realizaron en el Congreso de Huampaní en 1989, el record de asistencia a las reuniones de su Comité Directivo Nacional, nos los disputamos Guillermo y yo. Y por lo que recuerdo en la mayor parte de los casos, a nosotros como a todos los compañeros que participamos en ese comité nos hermanó la búsqueda de lo que nos unía a pesar de ser conscientes de nuestras diferencias. La participación de largas y a veces tediosas horas en reuniones, no obedeció ciertamente al masoquista deseo de participar en algo que no era posible. Por el contrario, sabíamos la importancia que tenía la construcción del frente, muchas veces incluso a pesar de las incomprensiones de nuestras propias organizaciones.

RECONOCIMIENTO A UN APORTE A LA HISTORIA POLÍTICA DEL PERÚ

No es sin embargo la evocación de esa común incomprensión lo que me hizo aceptar la invitación a compartir esta mesa con ocasión de la presentación de su libro. La razón principal es hacer testimonio público de la amistad que nos une más allá de cualquier diferencia política. Vengo, pues, fundamentalmente para reconocer la obra que presenta un amigo. Pero no a dar elogios en aras de esa amistad, sino a señalar que es un importante aporte a la historia política del Perú de una persona que es testigo excepcional de lo ocurrido por su militancia de toda la vida y por ser escrupuloso recopilador de textos y documentos que testifican los hechos que relata.

 
Supongo que puede haber algunos otros libros que se ocupen de lo que fue o significó Izquierda Unida. Seguramente, acá o fuera del país, existen trabajos sobre el frente. Es posible encontrar aun ahora literatura panfletaria sobre el tema. Pero difícilmente habrá alguien que pueda haber trabajado con la mayoría de los documentos originales y aun con los propios apuntes, al haber sido testigo y actor de los hechos.
 
Como lo subraya Guillermo en varias ocasiones, este libro no pretende ser la historia oficial de Izquierda Unida, tampoco el documento de evaluación que el PCP hace o hizo de su participación. Es en realidad un testimonio de parte. Y porque tiene esa particularidad, refleja algo que aunque no era fácil de admitirlo, sucedió muchas veces con las personas que teníamos la responsabilidad de frente único: soportar ser acusados de sectarios en Izquierda Unida y conciliadores en nuestros partidos. Ser esa especie incomprendida de personas que tenían que defender dos causas: por un lado, patrocinar los requerimientos legítimos de sus partidos en el frente que podía chocar con los también legítimos de otras agrupaciones y, por otro lado, salvaguardar las urgencias unitarias del conjunto.
 
En los inicios de IU un compañero me dijo a las dos o tres de la mañana “Estoy convencido que hay que aprobar ese punto, pero mi partido me ha dicho que no puedo votar a favor... ”. Y se trataba de un asunto sin importancia. ¿Cómo hacer? Cuando se iba a votar le dije: “Tenemos más de ocho horas sin parar, te invito un café... ”. Me quedó mirando y me aceptó sonriendo. Tomamos el café hablando de cualquier otra cosa. Cuando regresamos me dijo: “Pucha, voy a tener que informar que justo se votó cuando salí por un café... ”.
 
Parte no conocida de la actividad de los distintos componentes de un frente es justamente encontrar las salidas para lograr lo mejor para su partido y para su frente. Esa lucha permanente entre lo partidario y lo unitario. Por eso verán ustedes también en las páginas del libro distintos pasajes que reflejan la incomprensión que en ambas instancias tenía alguien que estaba luchando por lo que pensaba era lo mejor para su partido y para su frente.
 
Cada uno de ustedes sacará sus propias conclusiones del texto que hoy entrega Guillermo Herrera. Como se trata de una presentación no creo que sea ocasión de fundamentar posiciones que discrepen de la versión del autor. Por el contrario, siendo como se ha dicho testimonio de parte, sí quizás pueda ayudar a sus lectores hacer algunos otros aportes.
 
NUESTRA INCOMPRENDIDA HETERODOXIA
 
Por eso señalo que en Izquierda Unida, quienes fundaron el Partido Socialista Revolucionario, era un conjunto de militares progresistas, numerosos dirigentes populares nacidos a la vida pública durante el gobierno de Velasco y un importante grupo de ex  demócratas cristianos. De allí los componentes nacionalistas y democráticos que se conjugaban con las ideas socialistas de una agrupación que se reclamaba como un destacamento no marxista-leninista en el frente. Esa posición, no era evidentemente compartida por la mayoría, quizás el problema nuestro fue no haber insistido lo suficiente en la importancia de posiciones como la nuestra para el desarrollo de IU en vastos sectores del pueblo, quizás el error de los otros fue precisamente no darse cuenta de esa importancia. Seguramente quien mejor entendió nuestra heterodoxia fue Alfonso Barrantes Lingán, pero lamentablemente nunca la desarrolló para convertirla en una propuesta más amplia. Quizás ilustre mejor lo que estoy afirmando, algunos párrafos de mi intervención con ocasión del encuentro de más de 160 partidos y movimientos, realizado en Moscú en noviembre de 1987, con ocasión de los 70 años de la Revolución de Octubre.
 
Nos reclamábamos un movimiento “independiente y heterodoxo”. Independiente porque partíamos de la necesidad de plantear nuestro pensamiento y acción a partir de la realidad peruana y “sin rechazar el inmenso caudal de experiencias teóricas y prácticas de la lucha internacional... creemos que la teoría, el modelo alternativo, la propuesta programática y la organización deben recoger de la historia la expresión esencial de la Nación peruana”. Heterodoxo por considerar que cada proceso de transformación difiere notablemente de los otros y que “no hay fórmulas acabadas o recetas infalibles y en tanto rescata el hecho que cada revolución triunfante ha sido, frente a las anteriores, una heterodoxia esencial”.
 
En esa ocasión, hicimos algunas reflexiones en torno a nuestras definiciones. Bástenos señalar que con relación a nuestra opción por la democracia dijimos: “Si queremos la democratización de la sociedad, la democracia resulta estratégica y no sólo táctica y debemos adecuar nuestra acción política a esa situación y asumir que debemos enfrentar la necesidad urgente de definir con precisión conceptos como pluralismo político, libertad de expresión o autogestión empresarial”.
 
Al importante encuentro, que sería el último de su tipo, por el Perú participaron el PCP, el APRA y el PSR. Curiosamente sólo los dos últimos plantearon intervenciones. Era el momento estelar de la perestroika, la saludamos “en cuanto significa democratización integral y en profundidad, vinculación estrecha entre democracia y socialismo.....”. Pensamos que era posible el viraje que acercara a todas las fuerzas de la izquierda con las prácticas de la democracia formal. Resultó demasiado tarde.
 
Espero que el libro de Guillermo Herrera no sólo sea un aporte al análisis de lo que significó la Izquierda Unida en nuestro país, sino que ilustre los esfuerzos de nuevas generaciones de peruanos en la búsqueda de instrumentos políticos que aseguren la justicia social y la democracia en el Perú.

1 comentario:

  1. Gracias por contarnos su experiencia y ami como ma muchos otros que no teniamos aun conciencia de lo que pasaba en nuestra patria esos años.

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