Los rostros reflejaban la alegría por el triunfo, pero en muchos casos
también expresaban incredulidad. ¡Habíamos ganado las elecciones en Lima! La
capital peruana tendría un alcalde izquierdista. Aproximadamente a las seis y
media de la tarde del domingo 13 de noviembre de 1983, éramos muchos los que ocupábamos
la sala-comedor de la casa. Representando
al Partido Socialista Revolucionario, PSR, nos encontrábamos el senador Enrique
Bernales, secretario general del partido, y yo. Otros dirigentes izquierdistas continuaron
llegando y todos preguntaban por el candidato triunfante. “Está descansando”,
era la respuesta en voz baja como no queriendo despertarlo, aunque era evidente
que más de veinte personas conversando hacían bastante ruido.