En noviembre de 1973 trabajaba en el Área Laboral
del Sistema Nacional de Apoyo a la Movilización Social, SINAMOS. Era jefe de la
Unidad de Organizaciones Sindicales, una de las tres que conformaban esa área
que dirigía José Luis Alvarado quien años
atrás había sido secretario general de la Federación de Empleados Bancarios del
Perú. Justamente fue José Luis -o Pepe Lucho, como le decíamos- quien me llamó
en la tarde del día 16. “Leonidas quiere darte un encargo delicado” me dijo y
nos encaminamos a buscarlo.