Integraba el comité organizador del primer Congreso Latinoamericano de
Juventudes Demócratas Cristianas que se realizaría en Lima a fines de octubre
de 1959, paralelamente al V Congreso Internacional de la Democracia Cristiana. Con
17 años y sin tener aún la estatura a la que llegaría recién alrededor de un
año después, a inicios de ese mes en una ocasión en que estaba viendo los últimos
documentos del V Congreso que se iban a enviar al exterior, algunos
destinatarios despertaron mi curiosidad.